Cuando hablamos de alimentación, solemos buscar respuestas simples.
«¿Este alimento es bueno?»
«¿Este alimento produce inflamación?»
«¿Debería eliminarlo?»
La realidad es mucho más interesante.
La ciencia está descubriendo que nuestro organismo no funciona exactamente igual durante todo el año. Y eso significa que la respuesta a un mismo alimento también puede cambiar.
Tu cuerpo cambia con las estaciones
No solo cambia la temperatura exterior.
También cambian procesos internos como:
- El sistema inmunitario.
- El metabolismo.
- La producción hormonal.
- El ritmo circadiano.
- El microbioma intestinal.
- El microbioma de la piel.
Es decir, en julio no somos exactamente la misma persona que en enero desde el punto de vista fisiológico.
El microbioma también tiene estaciones
Durante años se pensó que la microbiota intestinal era relativamente estable.
Sin embargo, diferentes investigaciones han demostrado que la composición del microbioma puede variar entre estaciones.
Estos cambios parecen estar influenciados por factores como:
- Las horas de luz.
- La temperatura.
- La actividad física.
- Los horarios de sueño.
- La disponibilidad de determinados alimentos.
- El contacto con microorganismos del entorno.
Nuestro intestino se adapta constantemente al contexto en el que vivimos.
El sistema inmunitario está conectado con el intestino
Más del 70 % de las células inmunitarias del organismo se encuentran asociadas al intestino.
Por eso, cualquier cambio importante en la microbiota puede modificar la forma en la que responde el sistema inmunitario.
No significa que una alteración del microbioma provoque automáticamente una enfermedad.
Pero sí puede modificar el llamado umbral de respuesta biológica.
La importancia del umbral
Imagina un vaso.
En invierno puede estar medio lleno.
En verano, debido al calor, los cambios ambientales o la mayor actividad del sistema inmunitario, ese vaso puede estar bastante más lleno.
Entonces ocurre algo interesante.
El mismo alimento que en enero no provoca ninguna respuesta puede convertirse en la gota que hace rebosar el vaso en julio.
Eso no significa necesariamente que ese alimento sea el problema.
Significa que el contexto ha cambiado.
El eje intestino-piel
Uno de los campos más prometedores de la investigación actual es el llamado eje intestino-piel.
Hoy sabemos que existe una comunicación constante entre ambos órganos.
El equilibrio de la microbiota intestinal puede influir sobre la respuesta inmunitaria, mientras que la piel también posee su propio microbioma, que cambia con factores como la temperatura, la humedad o la exposición ambiental.
Aunque todavía no puede afirmarse que estos cambios expliquen por sí solos enfermedades como el eccema, representan una de las líneas de investigación más prometedoras de la medicina de precisión.
No solo cambia el intestino
Durante el verano también cambian otros factores importantes:
- La sudoración aumenta.
- La barrera cutánea pierde más agua.
- El microbioma de la piel se modifica.
- Cambia la exposición a pólenes, hongos y otros alérgenos.
- Se alteran los ritmos circadianos debido a la mayor duración del día.
Todos estos factores interactúan entre sí.
Por eso, reducir una reacción a un único alimento suele ser una simplificación excesiva.
Entonces… ¿existen alimentos buenos y malos?
La evidencia científica apunta cada vez más hacia una respuesta diferente.
No existen alimentos universalmente buenos o malos para todo el mundo.
Tampoco existe una única respuesta válida para una misma persona durante todo el año.
La alimentación siempre ocurre dentro de un contexto biológico.
Y ese contexto cambia.
Hacia una nutrición verdaderamente personalizada
La nutrición del futuro probablemente dejará de preguntar únicamente:
«¿Qué has comido?»
Y empezará a preguntar también:
- ¿Cómo está tu microbioma?
- ¿Cómo has dormido?
- ¿Qué estación del año es?
- ¿Cuál es tu nivel de actividad física?
- ¿Cómo está respondiendo tu sistema inmunitario?
Porque la verdadera pregunta quizá nunca fue si un alimento era bueno o malo.
La verdadera pregunta es:
¿Cómo está respondiendo tu organismo hoy?
En Zellium creemos que comprender ese contexto es mucho más útil que clasificar alimentos como saludables o perjudiciales. La nutrición personalizada no consiste únicamente en analizar lo que comes, sino también en entender el estado biológico desde el que tu cuerpo responde a cada alimento.
Referencias científicas
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https://doi.org/10.1016/j.cell.2014.03.011 - Frontiers in Microbiology. The Gut Microbiome as a Major Regulator of the Gut-Skin Axis. Salem Ibrahim et al. 2018.
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