Cuando tienes el intestino sensible, no solo importa lo que comes. También lo que bebes puede ayudarte a curarte… o hundirte.
Este mapa de riesgo te da una idea clara de qué bebidas convienen según el momento del día y cómo te sientes.
En ayunas
Recomendadas
- Agua tibia con limón
- Agua con una pizca de sal marina y unas gotas de vinagre de manzana
- Infusión suave (manzanilla, melisa, hinojo)
A evitar
- Café (incluso descafeinado)
- Achicoria en bebida vegetal
- Zumos de fruta (aunque sean naturales)
Durante las comidas
Recomendadas
- Agua en sorbos pequeños (nunca fría)
- Caldo vegetal muy suave
- Infusión digestiva templada (solo si es una comida ligera)
A evitar
- Bebidas frías
- Vino, cerveza o bebidas alcohólicas suaves (aunque parezcan inofensivas)
- Kombucha, kéfir u otras fermentadas si tienes disbiosis activa
Postcomida (0–2 h después)
Recomendadas
- Infusión de hinojo, anís o menta (en cantidades pequeñas)
- Agua con limón si hay pesadez
- Pequeña taza de achicoria sola (sin bebida vegetal)
A evitar
- Café, especialmente con leche vegetal o animal
- Cualquier batido, smoothie o bebida con fibra
Cuando hay síntomas activos
Recomendadas
- Agua templada o con sal marina
- Caldo de arroz o sopa muy simple (sin cebolla, ajo o especias)
- Infusión de manzanilla con anís verde
A evitar
- Todo lo que fermente, libere histamina o estimule el sistema digestivo
Conclusión
No todas las bebidas son iguales.
Y si quieres recuperar tu salud digestiva, saber qué tomar en cada momento puede marcar la diferencia entre avanzar… o retroceder.
Elige bien tu bebida. Tu intestino lo nota antes que tú.






