¿Lo que comes calma o enciende tu cuerpo por dentro? No es una pregunta menor. La inflamación crónica de bajo grado está detrás de numerosas enfermedades: desde molestias digestivas hasta trastornos autoinmunes, fatiga persistente o problemas metabólicos. En cambio, ciertos alimentos pueden ser auténticos aliados para tu salud. Aprender a diferenciarlos es clave. Aquí te explicamos cómo hacerlo de forma práctica y basada en evidencia.
¿Qué es un alimento inflamatorio?
Un alimento inflamatorio es aquel que, por su composición, promueve una respuesta inflamatoria en el organismo, especialmente si se consume de forma repetida. Esta inflamación no siempre es visible o inmediata: puede actuar de forma silenciosa, afectando tu intestino, sistema inmune o metabolismo con el tiempo.
Ejemplos frecuentes de alimentos inflamatorios
- Ultraprocesados con aditivos artificiales
- Harinas refinadas y azúcares añadidos
- Grasas trans o aceites refinados (como el de girasol o palma)
- Lácteos convencionales en personas sensibles
- Alimentos que generan reacciones personales (como gluten o histamina)
¿Qué es un alimento protector?
Son aquellos que ayudan a regular el sistema inmune, calmar procesos inflamatorios y apoyar las funciones naturales del cuerpo. No solo no dañan, sino que ofrecen efectos reparadores y preventivos.
Ejemplos de alimentos protectores
- Verduras de hoja verde y crucíferas (como kale, rúcula o brócoli)
- Frutas ricas en antioxidantes (arándanos, granada, manzana)
- Aceite de oliva virgen extra y aguacate
- Alimentos fermentados (chucrut, kéfir, miso)
- Alimentos ecológicos libres de pesticidas
Cómo identificar si un alimento es inflamatorio o protector
1. Observa tus síntomas tras comer
¿Te sientes pesado, hinchado o cansado después de ciertas comidas? ¿Notas mejora al eliminar ciertos ingredientes?
2. Comprueba la calidad y el origen
Cuanto más procesado, tratado químicamente o modificado esté un alimento, más probable es que contribuya a la inflamación.
3. Valora tu contexto personal
Cada organismo reacciona de forma diferente. Intolerancias, disbiosis, estrés o sensibilidad a histamina pueden marcar la diferencia.
4. Usa herramientas como Zellium
Con Zellium puedes introducir lo que comes y recibir una valoración inmediata sobre el efecto protector o inflamatorio de tu dieta. Es como tener un nutricionista integrativo en tu bolsillo.
¿Por qué es importante esta distinción?
Beneficios de reducir alimentos inflamatorios
- Mejora la digestión y la microbiota
- Aumenta la energía y la claridad mental
- Reduce molestias articulares, cutáneas y digestivas
- Apoya en casos de fatiga, migrañas o enfermedades autoinmunes
Beneficios de aumentar alimentos protectores
- Refuerzan tu sistema inmune
- Previenen enfermedades
- Mejoran tu bienestar emocional y físico
- Ayudan a equilibrar peso, inflamación y estado de ánimo
Conclusión: Tu plato puede ser inflamación… o medicina
No se trata de seguir modas ni de crear prohibiciones absolutas. Se trata de conciencia alimentaria: saber qué te sienta bien y por qué. Zellium te ayuda a traducir lo que comes en información útil, para tomar decisiones con libertad y ciencia.
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