El perejil es seguro en tu plato, pero hay matices que debes conocer
El perejil es una de esas hierbas que parecen inofensivas por lo cotidianas que son. Está en los sofritos, en las ensaladas, en el tabulé libanés, en el chimichurri argentino y en casi cualquier cocina mediterránea. Su aroma fresco y su versatilidad lo han convertido en un ingrediente básico en todo el mundo.
Sin embargo, el perejil también guarda secretos que conviene conocer. Algunas partes de la planta concentran compuestos tóxicos, y su cultivo intensivo puede implicar una carga considerable de pesticidas, sobre todo cuando se consume en crudo y sin un buen lavado.
Este artículo pretende aclarar la confusión: ¿el perejil es realmente venenoso?, ¿qué beneficios ofrece?, ¿por qué elegirlo ecológico marca la diferencia? La respuesta rápida es esta: las hojas frescas de perejil, tal y como las usamos en la cocina, son seguras y nutritivas. Los riesgos aparecen cuando hablamos de semillas, aceites concentrados o de un consumo excesivo de perejil convencional cargado de químicos.
Historia y características botánicas del perejil
Origen mediterráneo y tradición culinaria
El perejil (Petroselinum crispum) es originario de la región mediterránea, donde crece de manera natural en suelos húmedos y soleados. Su uso está documentado desde la antigüedad: los griegos lo asociaban a la fuerza y la victoria, mientras que los romanos lo empleaban tanto como condimento como planta medicinal.
A lo largo de los siglos pasó de ser un símbolo cultural a un ingrediente imprescindible en las cocinas populares. Hoy es difícil imaginar una dieta mediterránea sin un manojo fresco de perejil en la encimera.
Ciclo de vida y partes de la planta
El perejil es una planta bienal, es decir, completa su ciclo de vida en dos años. Durante el primer año se centra en el desarrollo de hojas. Estas son tiernas, aromáticas y ricas en vitaminas. Son las que se consumen de forma habitual y segura en la cocina. El segundo año la planta florece y desarrolla semillas. Es en esta etapa cuando aparecen las partes más problemáticas: tanto las flores como las semillas concentran compuestos como apiol y miristicina, que en dosis altas pueden resultar tóxicos.
Esta distinción es clave: las hojas son seguras y beneficiosas, mientras que flores y semillas deben evitarse en la dieta diaria. Además, el perejil presenta diferentes variedades (de hoja rizada, de hoja plana o italiano, y de raíz), cada una con ligeras diferencias en sabor y textura, pero todas comparten las mismas propiedades básicas y el mismo potencial de riesgo en sus semillas.
Valor nutricional del perejil
El perejil no solo es un recurso aromático para realzar el sabor de los platos, también es una auténtica fuente de nutrientes que, en pequeñas cantidades, pueden marcar la diferencia en la dieta diaria. Aunque rara vez lo pensamos como un “alimento principal”, pocas hierbas aportan tanto valor en tan poco volumen.
Vitaminas y minerales esenciales
Una de las características más destacadas del perejil es su alto contenido en vitamina C. Con apenas unas cucharadas de hojas frescas se cubre un porcentaje importante de las necesidades diarias de esta vitamina, esencial para el sistema inmunitario, la síntesis de colágeno y la protección frente al estrés oxidativo. Además, el perejil es muy rico en vitamina K, fundamental para la coagulación sanguínea y la salud ósea. Este punto merece especial atención porque, si bien en condiciones normales es un beneficio, en personas que toman anticoagulantes como el Sintrom, un consumo excesivo puede interferir en el tratamiento.
En cuanto a minerales, destaca su aporte de hierro, importante para la formación de glóbulos rojos y la prevención de la anemia, y de calcio, esencial para la fortaleza de huesos y dientes. También aporta magnesio, potasio y fósforo, todos ellos necesarios para el buen funcionamiento de músculos, sistema nervioso y metabolismo energético.
Propiedades antioxidantes y digestivas
El perejil contiene una amplia variedad de flavonoides y carotenoides que actúan como antioxidantes naturales. Estas moléculas ayudan a reducir el daño causado por los radicales libres y se asocian a un menor riesgo de enfermedades inflamatorias y degenerativas. Entre sus compuestos más estudiados se encuentran la luteolina, la apigenina y el beta-caroteno, que además contribuyen a la salud ocular, cardiovascular y celular en general.
A nivel digestivo, el perejil fresco se ha empleado tradicionalmente como carminativo, es decir, para reducir gases y facilitar la digestión. Sus aceites esenciales, en cantidades moderadas, estimulan la producción de jugos gástricos y pueden favorecer una digestión más ligera, algo especialmente útil en comidas copiosas. También se le atribuyen efectos diuréticos suaves, ayudando a la eliminación de líquidos y al alivio de la retención.
Perejil fresco vs perejil seco
Existe una diferencia importante entre el perejil fresco y el seco. El primero conserva mejor las vitaminas hidrosolubles como la vitamina C, mientras que el seco, aunque concentra más minerales por peso, pierde parte de esos antioxidantes frágiles en el proceso de deshidratación. Por eso, para aprovechar al máximo sus beneficios, lo ideal es combinar ambos usos en la cocina: fresco para ensaladas y platos fríos, seco para guisos y salsas donde se busca potenciar el sabor sin perder del todo el aporte mineral.
El factor ecológico en su valor nutricional
La riqueza nutricional del perejil puede verse comprometida cuando se cultiva de forma convencional con pesticidas y herbicidas. Al tratarse de una planta de hoja muy fina y abundante, los residuos químicos tienden a acumularse en la superficie y penetrar en sus tejidos. Al consumirse normalmente en crudo, esos tóxicos entran directamente en el organismo, restando parte del beneficio nutricional e incluso generando un efecto contrario: inflamación, sobrecarga hepática y daño celular a largo plazo. Por este motivo, optar por perejil ecológico no solo reduce la exposición a pesticidas, sino que también garantiza una mayor densidad de nutrientes en cada hoja.
Cuándo el perejil puede ser tóxico
El hecho de que el perejil se utilice a diario en la cocina no significa que esté completamente libre de riesgos. Como sucede con muchas plantas, diferentes partes concentran compuestos que, en determinadas circunstancias, pueden ser problemáticos. La clave está en saber diferenciar qué es seguro y en qué contextos conviene tener precaución.
Flores, semillas y aceite esencial
Durante el segundo año de vida, el perejil florece y forma semillas. Estas concentran sustancias como el apiol y la miristicina, que en dosis elevadas pueden ser tóxicas para el hígado y los riñones, además de provocar efectos sobre el sistema nervioso. Históricamente, estas semillas se utilizaron en medicina tradicional y también, de manera peligrosa, con fines abortivos debido a su capacidad para estimular contracciones uterinas.
El aceite esencial de perejil, obtenido de estas semillas, multiplica esta concentración. Si bien tiene aplicaciones en fitoterapia y aromaterapia, su ingesta sin supervisión médica es desaconsejada. Basta con pequeñas cantidades mal administradas para provocar mareos, náuseas, calambres abdominales e incluso daño orgánico.
Consumo excesivo de hojas
Aunque las hojas de perejil son seguras, un consumo desproporcionado puede causar molestias digestivas y sobrecargar órganos como el hígado. Este riesgo es bajo en la práctica cotidiana, pero se vuelve relevante cuando se abusa de infusiones o batidos en los que se añaden ramos enteros de perejil a diario. Como ocurre con todo alimento funcional, la dosis hace la diferencia entre el beneficio y el problema.
Precauciones en embarazo y lactancia
Las mujeres embarazadas deben ser especialmente cuidadosas. El uso culinario moderado de las hojas no representa ningún riesgo, pero tanto las semillas como los extractos o aceites de perejil están contraindicados, ya que pueden inducir contracciones uterinas y favorecer abortos espontáneos. Lo mismo ocurre en la lactancia: se desaconsejan los extractos concentrados, ya que algunos de sus compuestos pasan a la leche materna.
Interacciones con medicamentos
El alto contenido de vitamina K en el perejil es beneficioso para la salud ósea y la coagulación, pero puede interferir con medicamentos anticoagulantes como el Sintrom o la warfarina. Esto no significa que deba eliminarse de la dieta, pero sí que conviene mantener una ingesta constante y controlada en pacientes que utilizan este tipo de fármacos, evitando subidas o bajadas bruscas. Por otro lado, el ligero efecto diurético del perejil puede potenciar el de medicamentos diuréticos, aumentando la pérdida de potasio y otros electrolitos si no se controla.
Personas con enfermedades renales
Quienes sufren insuficiencia renal deben tener precaución con un consumo excesivo de perejil. Su efecto diurético puede aumentar la carga sobre los riñones y, en casos graves, agravar el estado del paciente. Aunque el uso culinario habitual no supone un problema, sí conviene evitar preparados concentrados en estos contextos.
En resumen, el perejil no es “venenoso” en su uso normal de cocina, pero ciertas partes de la planta y ciertos contextos clínicos hacen necesario conocer sus límites. Las hojas frescas son seguras y saludables, mientras que las semillas, extractos y aceites requieren cautela.
El perejil convencional frente al ecológico
El perejil es una de las hierbas frescas más expuestas a la contaminación por pesticidas. A diferencia de otros vegetales que se pelan o se cocinan antes de comer, el perejil suele consumirse crudo, espolvoreado directamente sobre los platos o mezclado en ensaladas y salsas. Esto significa que cualquier residuo químico presente en sus hojas llega intacto al organismo.
Pesticidas y metales pesados en hojas
El cultivo convencional de perejil recurre con frecuencia a herbicidas, insecticidas y fungicidas para mantener la planta libre de plagas. El problema es que sus hojas finas y rugosas tienen una superficie muy amplia que retiene fácilmente estas sustancias. Incluso con un lavado superficial, buena parte de esos residuos puede permanecer en el alimento. A ello se suma que el perejil crece a ras de suelo, lo que aumenta su contacto con metales pesados y contaminantes del terreno, especialmente en cultivos intensivos.
Cuando se consumen regularmente hierbas con residuos de pesticidas, aunque sea en pequeñas cantidades, el organismo recibe una carga crónica de compuestos que pueden alterar el sistema hormonal, afectar al microbioma intestinal e incrementar la inflamación de bajo grado. En personas sensibles, como quienes sufren disbiosis, intolerancias alimentarias o problemas hepáticos, este efecto puede ser más marcado.
Por qué elegir perejil ecológico
El perejil ecológico se cultiva sin pesticidas de síntesis ni fertilizantes químicos agresivos, lo que reduce de forma drástica la exposición a tóxicos. Esto no solo implica un alimento más seguro, sino también con mayor densidad nutricional: diversos estudios muestran que las plantas cultivadas sin químicos desarrollan un perfil antioxidante más rico, como defensa natural frente a plagas. En el caso del perejil, esto significa más flavonoides y compuestos fenólicos beneficiosos.
Además, al tratarse de una planta que se consume cruda y de manera repetida, la elección ecológica cobra aún más sentido que en otros alimentos. Mientras que hervir unas espinacas puede eliminar parte de los pesticidas, el perejil que echamos crudo sobre la ensalada transporta consigo todo lo que trae de la huerta.
Consejos de lavado y manipulación
Aunque lo ideal es elegir perejil ecológico, no siempre es posible. En ese caso, conviene extremar las medidas de higiene para reducir la carga de tóxicos:
- Lavar las hojas bajo agua corriente durante al menos 30 segundos, frotando suavemente con los dedos.
- Dejarlo reposar unos minutos en agua con un chorrito de vinagre o bicarbonato puede ayudar a reducir residuos superficiales.
- Escurrir y secar bien antes de usarlo, evitando que la humedad residual favorezca la proliferación de bacterias.
Estos gestos no eliminan por completo pesticidas ni metales pesados, pero sí reducen la exposición. En cualquier caso, si el perejil forma parte habitual de la dieta, priorizar la opción ecológica es la mejor garantía para aprovechar sus beneficios sin cargar al organismo con contaminantes.
Perejil y animales domésticos
Aunque para los humanos el perejil en pequeñas cantidades es seguro y beneficioso, en el caso de los animales domésticos, especialmente perros y gatos, la situación es distinta. Su metabolismo no procesa de la misma manera ciertos compuestos presentes en esta planta, lo que puede convertirla en un riesgo si se consume en exceso.
Toxicidad en perros y gatos
El perejil contiene aceites esenciales, como el apiol y la miristicina, que en animales pueden provocar reacciones adversas incluso con dosis menores de las que afectarían a un humano adulto. Mientras que unas hojas sueltas añadidas ocasionalmente a la comida no suelen tener consecuencias, la ingesta de cantidades mayores o el acceso a la planta fresca cultivada en casa puede ser problemática.
En perros, el consumo excesivo puede derivar en irritación gastrointestinal, vómitos y diarrea. También se ha observado que, en casos más graves, puede afectar al hígado y los riñones. En gatos, cuya sensibilidad digestiva es aún mayor, los efectos pueden manifestarse con rapidez, incluso con dosis pequeñas.
Síntomas de intoxicación
Cuando un perro o un gato ingiere perejil en exceso, los síntomas más comunes incluyen vómitos, diarrea, hipersalivación, calambres abdominales, mareos y cierta desorientación. En algunos casos, se suma la apatía o la falta de apetito. Estos signos suelen aparecer a las pocas horas de la ingestión y requieren atención veterinaria, especialmente si el animal es joven, anciano o tiene una enfermedad previa.
Prevención y atención veterinaria
La mejor medida es la prevención. Si se cultiva perejil en casa, conviene mantener la planta fuera del alcance de las mascotas. En la cocina, lo ideal es no ofrecerles restos de platos que contengan hierbas condimentarias, ya que su sistema digestivo no las tolera igual que el nuestro.
En caso de sospecha de intoxicación, lo recomendable es acudir rápidamente al veterinario, llevando la información de cuánto perejil pudo haber ingerido el animal. Un tratamiento rápido suele evitar complicaciones mayores y favorecer una recuperación completa.
Así como en humanos el consumo moderado de hojas es seguro, en animales de compañía la regla es diferente: cuanto menos perejil, mejor. Su dieta no necesita esta hierba, por lo que no tiene sentido asumir un riesgo evitable.
Síntomas y tratamiento en casos de intoxicación
Aunque el consumo culinario normal de perejil no supone un riesgo, sí existen situaciones en las que una ingesta elevada de semillas, extractos o aceites esenciales puede provocar intoxicación. Conocer los síntomas es fundamental para identificar rápidamente un problema y actuar de forma adecuada.
Apiol y miristicina: efectos en el organismo
Los compuestos más problemáticos del perejil son el apiol y la miristicina, presentes en mayor concentración en semillas y aceites. Ambos tienen la capacidad de afectar al sistema nervioso, al hígado y a los riñones, además de estimular las fibras musculares lisas del útero y la vejiga. Por este motivo, en la historia de la medicina popular se utilizaron de forma peligrosa como emenagogos y abortivos.
En pequeñas cantidades, estos compuestos pueden pasar inadvertidos, pero en dosis elevadas provocan síntomas agudos que no deben subestimarse. La intoxicación puede ser accidental, al consumir preparados caseros de infusión con semillas, o voluntaria, al ingerir aceites esenciales sin conocimiento de sus riesgos.
Signos clínicos de intoxicación
Los síntomas de una intoxicación por perejil dependen de la cantidad ingerida y de la sensibilidad de la persona, pero los más frecuentes incluyen calambres abdominales, náuseas, vómitos, mareos y dolores de cabeza. A nivel digestivo pueden aparecer diarreas intensas y malestar general. En casos más graves, el daño hepático y renal se manifiesta con ictericia, fatiga extrema y alteraciones en la orina.
Si la intoxicación se produce en mujeres embarazadas, el riesgo se multiplica: las contracciones uterinas inducidas por el apiol pueden desembocar en abortos espontáneos o en partos prematuros. Por esta razón, cualquier uso de extractos de perejil está contraindicado en el embarazo.
Atención médica y primeros auxilios
Ante la sospecha de intoxicación, lo primero es suspender inmediatamente el consumo de perejil o de cualquier preparado que lo contenga. A continuación, se recomienda buscar asistencia médica de forma urgente, especialmente si los síntomas son intensos o persisten más allá de unas horas.
Como medida inicial puede ofrecerse agua en pequeñas cantidades para favorecer la dilución de las toxinas, pero no se recomienda inducir el vómito sin supervisión médica. En el hospital, el tratamiento puede incluir hidratación intravenosa, monitorización de la función renal y hepática, y la administración de fármacos para estabilizar la presión arterial o reducir las contracciones uterinas en mujeres embarazadas.
Importancia de la rapidez en la atención
El tiempo es un factor clave. Una atención rápida suele evitar complicaciones y secuelas, mientras que retrasar la consulta médica puede aumentar el riesgo de daño orgánico irreversible. La mayoría de las intoxicaciones leves se resuelven sin consecuencias graves, pero los casos en los que se ingieren aceites o semillas en dosis elevadas requieren vigilancia estrecha.
En resumen, aunque el perejil de la cocina es seguro, es importante que exista conciencia sobre los riesgos de usar partes no comestibles o extractos concentrados. La prevención es la mejor estrategia: limitarse a las hojas frescas o secas garantiza disfrutar de sus beneficios sin miedo a intoxicaciones.
El perejil en la cocina
El éxito del perejil no se debe únicamente a sus propiedades medicinales ni a su valor nutricional, sino a su enorme versatilidad culinaria. Pocas hierbas son capaces de aportar frescor, realzar sabores y convertirse en protagonistas de recetas tradicionales en tantas culturas diferentes.
Platos tradicionales y usos populares
En la cocina mediterránea el perejil es prácticamente un imprescindible. El tabulé libanés, por ejemplo, es una ensalada fresca en la que el perejil picado es la base principal, acompañado de bulgur, tomate y limón. En Argentina y Uruguay el chimichurri se ha convertido en una salsa emblemática para acompañar carnes a la brasa, y su carácter intenso se debe en buena parte al perejil fresco mezclado con ajo, aceite y vinagre. En España, además de formar parte de los sofritos clásicos junto con el ajo, se usa para aliñar pescados, mariscos y guisos, aportando un toque de frescura que equilibra la intensidad de los platos.
Más allá del ámbito mediterráneo, el perejil también aparece en la cocina de Oriente Medio, donde se combina con legumbres, cereales y verduras, y en la europea, en sopas, cremas y salsas verdes como la persillade francesa. Su presencia en la gastronomía internacional demuestra su capacidad para adaptarse a diferentes tradiciones y paladares.
Cómo aprovecharlo fresco y seco
El perejil fresco es ideal para platos fríos, ensaladas, guarniciones y como toque final sobre cremas, arroces y carnes. Su sabor es más intenso y conserva mejor la vitamina C. El perejil seco, en cambio, resulta muy práctico para sopas, guisos y salsas de cocción larga, donde el calor prolongado podría destruir los compuestos más delicados del perejil fresco. Ambos formatos son complementarios y conviene tenerlos siempre a mano en la despensa.
Un detalle importante es añadir el perejil fresco al final de la preparación, cuando el plato ya está cocinado o justo antes de servir. De esta forma, se preservan al máximo su aroma y sus vitaminas, que se pierden fácilmente con el calor prolongado.
Recomendaciones para un consumo seguro
El perejil en la cocina diaria es seguro y beneficioso, pero conviene tener en cuenta algunas recomendaciones sencillas para evitar riesgos innecesarios. La primera es elegir preferentemente perejil ecológico o, al menos, lavarlo bien bajo agua corriente antes de usarlo, ya que suele consumirse crudo y puede arrastrar pesticidas o contaminantes del suelo. La segunda es moderar la cantidad: unas cucharadas al día son saludables, pero no tiene sentido abusar de grandes ramos en infusiones o batidos, donde puede resultar irritante para personas sensibles.
También conviene recordar que las semillas y los extractos no forman parte de la cocina tradicional y no deben usarse en casa como sustitutos del perejil fresco. Limitarse a las hojas garantiza que disfrutemos de su sabor y de sus beneficios sin exponernos a riesgos tóxicos.
En definitiva, el perejil es un condimento que enriquece la mesa tanto por su valor gastronómico como por su aporte nutricional, siempre que se utilice de la manera adecuada.
Educación y concienciación sobre el consumo responsable del perejil
El perejil es un buen ejemplo de cómo un alimento cotidiano puede generar confusión cuando no se explica con claridad. Para la mayoría de personas, se trata de una hierba fresca que aporta sabor y nutrientes sin riesgo alguno, pero al mismo tiempo existen informes sobre su toxicidad en determinadas partes de la planta y clasificaciones que lo han llegado a catalogar como “planta venenosa del año”. Sin una información equilibrada, el público puede caer en dos extremos opuestos: despreciar completamente sus posibles riesgos o, al contrario, temerlo de forma innecesaria.
La clave está en educar al consumidor sobre lo que realmente importa. En primer lugar, diferenciar las hojas, que son seguras y beneficiosas, de las semillas, flores y aceites, que concentran compuestos potencialmente tóxicos. En segundo lugar, subrayar la importancia de elegir productos ecológicos o, como mínimo, lavados correctamente antes de su consumo, ya que el problema no es solo lo que la planta contiene de manera natural, sino lo que arrastra de su entorno de cultivo.
El consumo responsable implica también recordar que la cantidad marca la diferencia. Añadir perejil fresco a diario en la cocina es saludable, pero abusar de preparados caseros en los que se concentran varios manojos de la planta puede convertirse en una carga para el organismo. Por otro lado, en personas con condiciones especiales, como las que toman anticoagulantes, las mujeres embarazadas o quienes padecen insuficiencia renal, conviene un asesoramiento individualizado para ajustar su consumo.
La educación sobre el perejil no solo beneficia a los consumidores, sino también a los productores y a la sociedad en general. Una mayor demanda de perejil ecológico favorece prácticas agrícolas más sostenibles y saludables, y al mismo tiempo reduce la exposición colectiva a pesticidas que terminan en el agua, el suelo y, en última instancia, en el cuerpo humano.
Conocer bien el ciclo de vida de la planta, sus partes seguras y las que conviene evitar, así como el impacto de los métodos de cultivo, permite disfrutar del perejil de forma consciente. No se trata de renunciar a una hierba tan valiosa, sino de aprovecharla con conocimiento y responsabilidad, integrándola en la dieta de un modo seguro y adaptado a las necesidades de cada persona.
Conclusión
El perejil es una de las hierbas más queridas y utilizadas en la cocina mediterránea y en muchas otras tradiciones culinarias del mundo. Sus hojas frescas son seguras, nutritivas y aportan vitaminas, minerales y antioxidantes que enriquecen la dieta diaria. Sin embargo, como ocurre con muchas plantas, existen matices importantes que conviene conocer: las semillas y los aceites concentrados pueden resultar tóxicos, el abuso de grandes cantidades no aporta beneficios adicionales y en personas con condiciones especiales como embarazo, insuficiencia renal o tratamiento con anticoagulantes debe consumirse con cautela.
A esto se suma un aspecto cada vez más relevante: el impacto de los pesticidas y contaminantes. Al ser una hierba que se consume habitualmente cruda, el perejil convencional puede convertirse en una fuente de exposición a químicos que neutralizan buena parte de sus beneficios. Optar por perejil ecológico, lavarlo correctamente y usarlo en dosis razonables es la mejor manera de disfrutar de todo lo que esta planta tiene para ofrecer sin riesgos añadidos.
En definitiva, el perejil no es un veneno cotidiano, sino una hierba valiosa que, bien utilizada, enriquece tanto la mesa como la salud. Lo que marca la diferencia es el conocimiento: saber qué partes de la planta conviene evitar, en qué contextos ser prudente y cómo la elección ecológica multiplica la seguridad y los beneficios.
Preguntas frecuentes sobre el perejil
¿El perejil es venenoso?
No en su uso culinario habitual. Las hojas son seguras y nutritivas. El riesgo aparece en semillas, extractos y aceites esenciales, que concentran compuestos tóxicos.
¿Cuánto perejil se puede comer al día?
Unas cucharadas de hojas frescas al día son seguras y beneficiosas. Abusar de ramos enteros en infusiones o batidos puede provocar molestias digestivas.
¿Es mejor fresco o seco?
Ambos tienen valor. El fresco conserva mejor la vitamina C y los antioxidantes, mientras que el seco concentra minerales. Lo ideal es combinarlos según la receta.
¿Por qué es mejor el perejil ecológico?
Porque sus hojas, al consumirse crudas, suelen retener pesticidas y contaminantes en el cultivo convencional. El ecológico asegura menor exposición a químicos y mayor densidad nutricional.
¿Pueden comer perejil los perros y gatos?
No es recomendable. En pequeñas cantidades no suele causar problemas, pero su consumo excesivo puede provocar vómitos, diarrea e incluso daño hepático o renal.
¿Las mujeres embarazadas pueden tomar perejil?
Sí, en uso culinario normal. Lo que deben evitar son las semillas, los extractos y los aceites, ya que pueden inducir contracciones uterinas.
¿El perejil interfiere con medicamentos?
En dosis altas puede interferir con anticoagulantes como el Sintrom por su contenido en vitamina K, y potenciar el efecto de diuréticos. En estos casos conviene mantener un consumo constante y consultarlo con el médico.






